sábado, 2 de agosto de 2014

a Nelson Estupiñal Bass


Cantor de los versos azabaches y endrinos, 

líneas que le cantan al paisaje crepuscular, 
son renglones que se oscurecen en un plano vernacular.


¡Formador de conciencias y de nuevos caminos!


Pluma de denuncia cultural y social, 
nada fue un límite para demostrar su amor
a esta tierra que lo vio nacer en un prejuicio racial.


¡Fue un bardo que le lloró al dolor!


Luces que titilan en una playa bicolor,
es el verdor de adornos y de guirnaldas, 
esta es mi tierra la dulce Esmeraldas.



Siguen floreciendo tus guayacanes siderales
en un ambiente fresco de cristalinos manantiales, 
son tus imágenes huellas digitales 
que plasman paraísos llenos de timbales.


Senderos brillantes y luminosos

poseen los Campos Elíseos soñados.

¡Es tu alma un ángel alado!


Los canarios pintan una atmósfera aciaga, 
se escucha el eco de una dama afroecuatoriana
que se mueve para evitar a la tristeza.

¡Eres el escritor que quiso sacrificar a la pobreza!

fase celebres

“Dediqué la mayor parte del tiempo a andar por los muelles pescando con anzuelos, y a ir, como espectador, a los bailes de marimba en Barrio Caliente, donde me divertía oyendo los contrapuntos de los copleros y decimistas (compositores) negros y mulatos. Me encantaba escucharlos, y, al volver a casa, llevaba en la cabeza algunos versos que repetía en el camino”

un guayacán no se olvida